Crédito al consumo ¡Conoce sus características!

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El crédito al consumo es una modalidad de préstamo de gran incidencia dentro del mercado mundial. Examinemos juntos brevemente su historia, características y riesgos.

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Crédito al consumo: flexible posibilidad de préstamo

El crédito al consumo ha sido un modo de préstamo de gran popularidad a lo largo de la historia. En los tiempos modernos que vivimos ha vivido incluso una mayor primavera en momentos donde se exige la mayor ductilidad a nuestros compromisos legales y financieros, dado el dinamismo extremo de nuestros medios de trabajo y la precariedad constante de nuestros ingresos en el último par de años. Este tipo de crédito se adapta en gran medida a un ambiente volátil en el que se busque un beneficio específico sin grandes ambiciones.

¿Qué es exactamente un crédito al consumo?

Este tipo de crédito puede definirse como un préstamo personal y limitado con el objetivo de obtener un bien específico o un servicio determinado. En este punto se puede notar ya una diferencia importante con respecto a otros tipos de crédito, de objetivos mucho más amplios o indefinidos: el préstamo al consumo se basa en la adquisición de un elemento.

Un auto, un computador de escritorio o portátil y un electrodoméstico pueden entrar dentro de esta categoría de objetos comprables mediante un crédito de consumo.

Si bien mencionamos objetos modernos en nuestra exposición, el crédito al consumo es una de las figuras económicas más antiguas de la historia europea.  Su utilización se remonta a mediados del siglo XV, cuando la orden religiosa franciscana decidió hacer frente a la usura laica de altísimos intereses con su propio sistema de créditos y empeños.

El nombre que se le acabó adjudicando a este sistema por sus orígenes devotos fue Monte de Piedad, denominación que se mantiene aún en gran parte de los territorios hispanos. Fue en España, de hecho, donde la figura tuvo mayor calado, después de su primera aparición en poblaciones italianas.

Campesinos, obreros y muchas clases de trabajadores de la clase más humilde fueron beneficiados con este llamado Monte de Piedad, legitimado por el papa León X al siglo siguiente. Las características básicas del modelo se encontraban ya presentes aquí: pequeños préstamos para pequeños objetivos dentro de la clase trabajadora.

Esto constituye un argumento más para la consideración de la Edad Media como un escenario bullente de temprana modernidad antes que como un episodio largo de oscurantismo, como nos hemos acostumbrado a verla. Universidades, naciones y estructuras económicas básicas provienen de bases plenamente medievales.

Cuando en el siglo XX coincidieron la aparición de la clase media de mayor capacidad de consumo y el ingreso del automóvil al mercado, este préstamo se hizo aún más común, no solo con su característica de pago a plazos, sino también añadiendo un elemento que sería prevalente en tiempos futuros: el otorgamiento del crédito directamente por parte de la empresa que provee el producto o servicio.

Ahora, este formato no ha cesado de mutar en ciertos factores, añadiendo facetas de atractivo pero también de riesgo. Examinemos algunas de estas para completar nuestra exposición.

Si tienes un interés especial por los tipos de crédito que quieras ampliar con más conocimiento, tal vez te resulte de provecho visitar también este otro artículo de nuestra web dedicado a explicar en qué consiste el crédito refaccionario. ¡Sigue el link!

Características y riesgos del crédito al consumo

Revisaremos ahora al detalle las características propias del crédito al consumo que nos ocupa. Deben tenerse muy en claro todas estas peculiaridades para cuidarse de los posibles riesgos que pueda implicar su utilización.

Características

Podemos resumir las características de la siguiente forma:

  1. En primer lugar, tenemos lo antes comentado con respecto al objetivo específico del préstamo, en contraposición a otros mucho más indeterminados con respecto a lo que buscará lograr el cliente al obtenerlos. El beneficio consiste siempre en relación a productos o servicios señalados, desde artefactos domésticos como electrodomésticos y muebles hasta computadores y automóviles. El crédito se orienta a la obtención de estos elementos.
  2. Aunque existe una exigencia mínima de importe para otorgar el crédito, este suele ser de bajo costo, en contraste con otros tipos de préstamo. Es otra de las características que generan atractivo popular sobre estos préstamos.
  3. También con mucha diferencia con respecto al habitual crédito bancario, este préstamo al consumo suele ser concedido por la empresa en sí que ofrece el producto o servicio que se busca incorporar a nuestra vida. Las entidades bancarias suelen participar en las transacciones como intermediarias, ofreciendo el sistema para administrar los pagos. Pero el examen de viabilidad del préstamo suele hacerlo la propia empresa, quizá con alguna asistencia bancaria, pero sin manejo exclusivo por parte de ésta.
  4. La tramitación de estos créditos es bastante veloz, dado el establecimiento previo del objetivo a lograr y la relación posiblemente cercana entre cliente y empresa. Esto se diferencia con mucho de las hipotecas o créditos de mayor cuantía y mayor indefinición, que suelen regirse según más requisitos y mayores plazos.
  5. Los intereses son habitualmente elevados en comparación con otros préstamos personales. Esto es algo de lo cual el crédito al consumo se ha desligado de su tradición histórica monacal. A partir de la aplicación moderna del préstamo, los intereses empezaron a subir tanto como en la vieja usura.
  6. Tomando en consideración lo anterior, existe una legislación cuidadosa para proteger al beneficiado de potenciales conductas abusivas en estos préstamos. Particularmente puede observarse una normativa que obliga a informar plenamente al cliente sobre el llamado TAE (Tasa Anual Equivalente) junto a la Tasa de Interés Nominal (TIN). Ambos podrán ofrecer al trabajador una información precisa para tomar sus decisiones con respecto al crédito y poder planificar de forma adecuada sus pagos si decide aceptarlo.
  7. La información anterior es importante porque el nivel de pago de esta clase de préstamos involucra gran parte de los bienes del cliente, tanto los que posee den la actualidad como los que podrá adquirir a futuro, sin un aval real específico. Es necesario entonces delimitar con justeza cuáles serán nuestras responsabilidades de cancelación periódica para evitar cuantiosas deudas.

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Riesgos

Los riesgos de este tipo de créditos pueden inferirse bastante bien de lo dicho anteriormente en cuanto a sus características. Pero puede resumirse con nitidez en lo siguiente:

  1. Acuerdos orales sin asentamiento en documentación vinculante. Esto puede ser un verdadero suplicio en el caso de que corresponda combatir algún error de recepción de pagos o la asignación de intereses excesivos. Comprobar cual fue exactamente el acuerdo cuando solo tenemos aire es verdaderamente muy poco aconsejable. Asegúrese de tener todo en papel, firmado y de naturaleza vinculante, para evitar confusiones o manipulaciones.
  2. No conocer plenamente las condiciones de pago con respecto a la acumulación de intereses. Como se ha dicho antes, es crucial tener en mano de forma nítida los números de las tasas anuales y tasas de interés nominal, para calcular de forma apropiada cuánto nos corresponda abonar y en qué fechas. Es necesario ser prudente en la evaluación de las cantidades, para evitar que un crédito asociado a un simple producto acabe siendo un vía crucis de años por un mal cálculo y mucha falta de información.
  3. Haga todas las preguntas posibles y resuelva cualquier duda que se le llegue a la cabeza con respecto a todas las cláusulas por más pequeñas que parezcan, antes que las cosas se retuerzan demasiado a largo plazo.
  4. No comprobar que existe el derecho de desistimiento para el cliente. Una propuesta de crédito puede resultarnos muy atractiva, pero es absolutamente fundamental que tengamos clara una puerta de salida en caso de que el asunto empiece a pintar mal, por el estado actual de la empresa crediticia o por circunstancias personales que impedirán asumir los pagos en el ciclo acordado.
  5. Los plazos para rescindir el contrato que autoriza el crédito suelen ser de 14 días naturales contando desde el momento en que se ha formalizado el crédito y suelen otorgarse luego 30 días para la devolución del dinero recibido posiblemente hasta el momento con sus intereses.
  6. No estar pendiente de las penalizaciones que establezca el contrato acordado. Empezar a ejecutar pagos pensando que se nos perdonará algún retraso de unos días sin mayores consecuencias cuando el acuerdo sí establecía sanciones, puede ser bastante destructivo, por decir lo menos. Asegúrese de conocer el castigo antes de jugar con cantidades y fechas.

Conclusión

El crédito al consumo puede ser un recurso bastante útil en muchos escenarios, por su facilidad de trámite y el objetivo simple de sus pagos. Pero también puede convertirse en una deuda de muchos tentáculos si nos dejamos enredar por intereses y penalizaciones que no hayan sido previamente considerados a plenitud.

Además, a nivel estatal el crédito de este estilo puede comportar también un riesgo: el peligro de que las facilidades otorgadas a cada cliente impliquen una morosidad general, que cree una burbuja que pueda finalmente estallar en una crisis financiera de notable tamaño.

Se trata entonces, como en muchas otras área de la economía del mundo, de un tema de responsabilidad general. Por un lado de los usuarios, que deben informarse de forma minuciosa sobre las responsabilidad que están realmente dispuestos a asumir.

Por el lado de las empresas, que deben desplegar todas las cláusulas involucradas, facilitarle el crédito al cliente sin malicias bajo la manga y poniendo el ojo sobre cada morosidad que pueda desbalancear el sistema. Y por un tercer lado, de las instituciones del Estado, que deben hacer sonar las alarmas cuando el entusiasmo empresarial y popular por lo crediticio se esté saliendo de las manos de forma nociva para la estabilidad de las finanzas nacionales.

En el siguiente vídeo se explica de forma muy breve y sencilla en qué consiste este tipo de préstamos al consumo. Hasta aquí nuestro artículo sobre las características, ventajas y riesgos del crédito al consumo. Hasta pronto y buena suerte en sus trámites, adquisiciones y ahorros.

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