La parábola de la oveja perdida de Lucas número 15

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En este artículo te enterarás en detalle sobre la parábola de la oveja perdida en el pasaje de Lucas número 15 de la santa biblia ¡Te encantará!

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La parábola de la oveja perdida

La parábola de la oveja perdida nos habla de un pastor que tiene cien oveja. Podemos intuir que cuando volteó, se dio cuenta que una de sus cien ovejas se había extraviado. Angustiado por aquella oveja decide dejar aquellas otras noventa y nueve en el desierto y va en búsqueda de aquella que se extravió.

El pastor amaba aquella oveja. Perdida en el campo la encontró. Al hallarla, el pastor estaba feliz, contento. Gozoso la colocó en sus hombros y no la llevó al desierto, sino a su casa. Y le pide a sus vecinos para celebrar. Esta parábola encierra una moraleja muy especial. Dios está al cuidado de sus hijos. No nos abandona. Ahora bien, leamos con atención, la parábola en Lucas 15:

Lucas 15:1-7

Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle,

y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come.

Entonces él les refirió esta parábola, diciendo:

¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?

Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso;

y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido.

Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.

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Contexto

Al leer la parábola de la oveja perdida podemos imaginarnos el contexto donde Jesús relató esta historia. estaba rodeado de publicanos y los pecadores que deseaban escuchar a Jesús. No iban detrás de un milagro. Tampoco pedían que su situación mejorara. Sólo querían escuchar la Palabra de verdad. El Señor advertía que la humanidad debe buscar es la Palabra de vida eterna y no milagros

Juan 6:26-27

26 Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis.

27 Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.

Por otro lado, encontrar en la parábola de la oveja perdida a los eruditos y religiosos, estudiosos de la Ley, los fariseos y los saduceos, quienes criticaban a Jesús porque comía con pecadores y hablaba con ellos. Ellos estaban convencidos que eran justos. Aun cuando la Palabra de Dios advierte que no hay justos (Romanos 3:10-18; Lucas 18:9-14; Mateo 23:12). Estos personajes se caracterizaban por juzgar a los otros por su pecado. Sin embargo, el Señor nos deja esta enseñanza:

Mateo 7:3-5

¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?

¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?

!!Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.

Ante estas fuertes críticas, Jesús les refirió esta parábola de la oveja perdida.

La parábola de la oveja perdida tiene un propósito. Jesús advierte que irán a su casa aquellas ovejas que quieren escuchar y seguirle. Jesús vino para saciar el hambre y la sed espiritual (Juan 6:35). Dios le da de comer al que tiene hambre de la Palabra. Jesús dice en su Palabra que Él es la pan de vida. Al escuchar la palabra se arrepentían de sus pecados y recibían la salvación.

Mateo 9:13

13 Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.

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En este contexto, el Señor relata tres parábolas. El objetivo era tratar de transformar el corazón de los fariseos y saduceos. El Señor muestra su gran misericordia, al buscarnos, encontrarnos y darnos salvación. Este es el mensaje central de las parábolas. Además de esta parábola, el Señor relata la del hijo pródigo. Si deseas conocer este mensaje, te invito a que leas el siguiente enlace titulado La parábola del hijo pródigo en la Biblia

Ejemplos de ovejas perdidas

Existen diversos relatos de las Santas Escrituras que nos describen cómo el Señor llama a sus ovejas perdidas. Por ejemplo, Mateo que era un cobrador de impuestos. Robaba a los pobladores de la ciudad. Sin embargo, cuando Jesús pasaba por aquel lugar, lo llamó y el espíritu de Mateo se conmovió y reconoció la voz de Dios y le siguió por siempre. (Mateo 9:9- 13)

Mateo 5:6

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

Otro ejemplo, tenemos al jefe de los publicanos, Zaqueo. Un hombre que se hizo rico a costa de los impuestos que cobraba. Sin embargo, al escuchar que Jesús venía hizo lo imposible para verle. Jesús cuando lo vio lo llamó al arrepentimiento. Ambos pasajes bíblicos resaltan el hecho de que Jesús vino a buscar lo que se había perdido (Lucas 19:1-10; Juan 8:1-11; Isaías 55:1; 65.13)

Tal como dice en su Palabra, Jesús vino a buscar lo que se había perdido como un pastor que ama a sus ovejas. Este mensaje es otra de las parábolas que relata nuestro Señor. Si deseas descubrir el mensaje te invitamos a ingresar al enlace titulado ¿Qué es el Buen Pastor?

Romanos 10:17

17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

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Símbolos y significado en la parábola

Dentro de la Palabra de Dios, los mensajes siempre encierran misterio. Este es el caso de la parábola de la oveja perdida. Cada personaje y el mensaje significan algo. En este espacio trataremos de descifrar cada uno de ello.

El hombre

El hombre representa a Dios. Así como el Señor salió a buscar a sus primeras ovejas extraviadas, Adán y Eva, así el Señor busca a las otras ovejas de sus redil. El buen pastor conoce a sus ovejas y las llama por su nombre. Toda la humanidad son ovejas hechas a imagen y semejanza de Dios.

Sabemos que este hombre es un pastor por su actividad con las ovejas. Asimismo, sabemos que es Dios porque Jesús se comparó con un buen pastor. Es Dios quien sale a buscarnos, no al contrario.

Como advertimos anteriormente, Jesús vino a buscar lo que se había perdido. Este hombre simboliza a Dios buscando a sus ovejas.

Las ovejas

Dios quería una gran familia. Nos hizo a su imagen y semejanza. todos los seres humanos somos ovejas del Señor. Todos fuimos creados con la capacidad de triunfar, para ser personas de bien, bendecidas, obedientes, exitosos. Sin embargo, las primeras ovejas Adán y Eva se desviaron y todos seguimos ese camino. Tal como son las ovejas, animales sencillos, mansos, útiles. indefensas, tienden a seguir a cualquiera. Si una oveja se desvía todas se van con ella.

Si leemos con detenimiento, el hombre estaba en el desierto. No en la casa. Las cien ovejas estaban en ese lugar. Esa ovejas representan a la humanidad perdida.

La dureza del corazón de los fariseos y de los sabuceos representa al pueblo de Israel que no quisieron entrar en el redil. Esas noventa y nueve juzgaron al Señor, lo crucificaron. En el desierto hay lobos que quieren devorar a las ovejas. Hay mucha maldad (Mateo 21:28-32).

Sin embargo, pareciera que es injusto que estas ovejas quedaran desamparadas en el desierto. La verdad que no es así. El Señor no olvida su promesa con el pueblo de Israel. Guarda su pacto con Abraham. Las cuida y las protege, pues en el desierto están seguras.

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Juan 1:11-12

11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.

12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

La oveja perdida

En los tiempos de Jesús, los pastores acostumbraban a colocar nombres a las ovejas. En este punto podemos darnos cuenta que esta oveja no tenía nombre, es decir era anónima. Este hecho significa que pudiera ser cualquiera de nosotros. No es una oveja especial como algunos plantean, es una oveja más del rebaño.

Las ovejas suelen ser animales que se extravían con facilidad por sus condiciones físicas. Son medio ciegas, inocentes, dóciles. La pérdida o extravío de esta oveja nos representa a todos aquellos que de alguna manera nos hemos podido alejar de Dios, de sus bendiciones, de la vida que Dios prometió.

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La casa del hombre

Podemos apreciar que el hombre de la parábola de la oveja perdida, al hallarla no regresa al desierto con las otras, sino a su casa. la lleva en los hombros para que no se vuelva a perder, para evitar que se quede atrás. Esta casa representa el Reino de Dios y su justicia.

Amigos y vecinos

En la parábola de la oveja perdida también se hace referencia a los amigos y vecinos del hombre. De acuerdo a la historia, el hombre se dirige a hombres y mujeres que comprenden el auténtico significado del Reino de Dios. Este tema es de vital importancia para los cristianos. Si deseas profundizar sobre este aspecto te invitamos a leer sobre ¿Qué es el Reino de Dios?

Estos amigos del hombre también comparten el gozo, agrado de Jesús cuando se arrepiente una persona pecadora, y no es juzgado por estar perdido. Por el contrario, lo reciben con satisfacción en el redil del que nunca debió salir. Ya identificado los personajes podemos hacer referencia a la moraleja que encierra esta historia. Estos amigos somos la iglesia. La Palabra de Dios nos dice en Juan 15:15 este punto.

Juan 15:15

Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; sino que os he llamado amigos, porque todas las cosas que le oí a mi Padre, os las he dado a conocer.

Para abordar esta hermosa parábola con los niño te dejamos el siguiente material audiovisual

Mensaje de la parábola de la oveja perdida

Generalmente, las personas que leen ese relato, creen que la historia se trata de la oveja que se extravió y no es así. El tema central se trata del hombre que sintió dolor, angustia y preocupación por la oveja extraviada. Deja la comodidad de estar pastoreando a su rebaño para ir a lugares peligrosos a buscar a aquella oveja.

El foco central de historia es el gozo que sintió aquel hombre por la oveja hallada. Básicamente ese el centro de la moraleja del Señor en esta parábola. Esta parábola nos devela a un Dios que se regocija, alegra cuando una de sus hijos vuelve a sus brazos, por eso hace celebra y hace fiesta.

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El perdón y la misericordia de Dios

Como pudimos ver en los ejemplos de las ovejas perdidas (Mateo, Zaqueo y la mujer adúltera) podemos encontrar un elemento común: la misericordia de Dios con los pecadores. Esto simboliza el gran amor de Dios por la humanidad entera, por los perdido. Dios está consciente de que nuestro corazón tiende al pecado y que nuestra carne es débil, por tal razón tendemos al pecado.

Esta misericordia de Dios es principalmente para los pecadores, y hace una reseña continua al carácter real del perdón, que marca una enseñanza muy fuerte donde diferencia el pecado del pecador.
Esta parábola puede enseñarnos que Dios es todo misericordia y todo perdón, un Dios dispuesto a desacomodarse para que la extraviada se acomode.

Dios busca a sus ovejas

El personaje principal de la parábola de la oveja perdida es el hombre que se desempeña como pastor. Como hemos advertido, este personaje simboliza a Dios Padre y por ende al propio Jesucristo, quien se despojó de su propia Gloria para entregarse como sacrificio vivo por sus ovejas.

Los sentimientos que este pastor tiene por su oveja perdida es la determinación por buscarla y encontrarla. Suponemos que Dios estaba adolorido por su oveja. Por ello, parte a buscarla.

En el rol que interpreta el pastor podemos observar que tiene afán por buscar lo perdido y demuestra su alegría por encontrarlo. Para Jesús, los relatos de las parábolas se referían al extraño interés que mostraba por las clases más abatidas de la comunidad judía y por habitantes de Galilea que no eran judíos.

Ezequiel 34:12-16

12 Como reconoce su rebaño el pastor el día que está en medio de sus ovejas esparcidas, así reconoceré mis ovejas, y las libraré de todos los lugares en que fueron esparcidas el día del nublado y de la oscuridad.

13 Y yo las sacaré de los pueblos, y las juntaré de las tierras; las traeré a su propia tierra, y las apacentaré en los montes de Israel, por las riberas, y en todos los lugares habitados del país.

14 En buenos pastos las apacentaré, y en los altos montes de Israel estará su aprisco; allí dormirán en buen redil, y en pastos suculentos serán apacentadas sobre los montes de Israel.

15 Yo apacentaré mis ovejas, y yo les daré aprisco, dice Jehová el Señor.

16 Yo buscaré la perdida, y haré volver al redil la descarriada; vendaré la perniquebrada, y fortaleceré la débil; mas a la engordada y a la fuerte destruiré; las apacentaré con justicia.

Dios nos halla

Cuando pastaba la oveja sin darse cuenta se alejó del resto. Por supuesto, ahora no ve al rebaño tampoco al pastor. Se encuentra sin protección en las montañas o a donde quiera que haya llegado. En ese lugar, lejos de su pastor hay peligro y se acerca la noche. En ese lugar de extravío hay lobos y fieras esperando para devorar a su presa.

De pronto, escucha una voz que se le hace conocida, era la voz del pastor,  corre hacia ella la ciñe a su ropa y la lleva de vuelta a casa. Esto es lo que hace un buen pastor. En reiteradas oportunidades Jehová se coteja con un pastor. Su mensaje nos dice:

Ezequiel 34:11-12

“Ciertamente buscaré a mis ovejas y las cuidaré

El Señor cuida a las ovejas

Muchos son los pasajes bíblicos que nos aseguran que el Señor guarda de su rebaño. El redil del Señor somos todos aquellos que lo hemos recibido como Dios y Salvador (Isaías 40:11).

La Biblia dice:

Salmo 95:6-7

Venid, adoremos y postrémonos;
Arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor.

Porque él es nuestro Dios;
Nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano.
Si oyereis hoy su voz,

Actualmente, nuestro Señor sigue siendo nuestro Pastor. El Señor nos asegura en su Palabra que nada nos faltará (Salmos 23) Esto significa que Dios nos provee de todas las cosas: la salud, la protección, el cuidado, los alimentos, las provisiones y de todas aquellas Promesas bíblicas cristianas. En sentido espiritual, como nos asegura en:

Salmos 23:1-3

Jehová es mi pastor; nada me faltará.

En lugares de delicados pastos me hará descansar;
Junto a aguas de reposo me pastoreará.

Confortará mi alma;
Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

Regocijo de Dios

Al leer la parábola de la oveja perdida podemos darnos cuenta que Dios se regocija con sus ovejas. Ciertamente al preguntarnos si Dios se regocija en sus hijos, la respuesta es afirmativa. Ahora, la interrogante muestra  dos elementos.  En primer lugar: la alabanza de su pueblo y en la comunión.

Sofonías 3:17

“Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría.”

Salmo 147:11

Se complace Jehová en los que le temen, y en los que esperan en su misericordia.”

Como podemos apreciar, Dios se rogocija de la alabanza que proviene de su pueblo y de quienes le temen. Aquellos que aman estar en comunión con Dios.

Por lo tanto, Él se regocija en la manera que tenemos de sentir, pensar, y de hacer su perfecta voluntad. No porque sea impuesta, sino que en el libre albedrío hemos decidido seguirlo a Él. Un verdadero cristiano sabe que obedecer a Dios es sinónimo de bendición.

Filipenses 4:4

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!

Romanos 5:2

“por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

El Señor  estima las acciones que lo valoren a Él y se regocija al ver que nos gozamos en Él. De allí cuando manifestamos que Dios se goza en la manera en que pensamos, sentimos y hacemos lo que es apropiado y correcto, queremos decir que se regocija por cómo hacemos su voluntad y obedecemos. La razón correcta para que el Señor  se goce en nuestro diario vivir, radica en la obediencia y en la comunión con Dios.

En este punto se trata del denuedo con que hacemos las cosas de Dios. Te invitamos a descubrir en el siguiente enlace ¿Qué es el denuedo?

Puestos los ojos en Jesús, nuestro gozo es aún mayor. Ahora bien, si lo que buscamos es el reconocimiento por nuestro trabajo cristiano puede ser una razón equivoca de buscar  la aprobación de Dios hacia nosotros. Por lo tanto, si usamos exclusivamente el gozo con el fin de obtener elogios, lo estamos haciendo muy mal, ya que no estaríamos gozándonos en Dios.

Salmo 43:4

“Entraré al altar de Dios, Al Dios de mi alegría y de mi gozo.”

Salmo 70:4

Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan, Y digan siempre los que aman tu salvación: Engrandecido sea Dios.”

Es verdad que un cristiano cuando logra controlar la carne, tiene comunión con Dios, realiza sus obligaciones cristianas siente gozo. Pero, debemos estar alertas que este gozo sea de Dios. Que esté acorde a los parámetros del Señor. Evitar la autoexaltación, el que nos reconozcan los demás.

Nuestra motivación para que el Señor se goce en nosotros debe estar dirigida en que:

  • En que nuestro comportamiento y pensamientos seas semejantes a Cristo. Es decir, actuar como sus hijos, pues hemos sido adoptados.
  • Transformar nuestra vida y volver al camino de la sujeción a Dios, a la obediencia.

Por lo tanto, el Señor  se entusiasma  en nosotros a niveles menores o mayores, y lo sabemos porque para Él somos perfectamente rectos como dice (Romanos 4:4-6) y nos disciplina en relación al pecado que podamos cometer (1 Corintios 11:32).

¿Por qué el Pastor es Jesús?

Ahora bien, en Ezequiel 34:23 se profetizaba que Dios levantaría a un Pastor que apacentaría a sus ovejas. Asimismo, en el Antiguo Testamento podemos encontrar diversos pasajes que comparan la relación de Dios con Israel con el pastoreo (1 reyes 22:17; Jeremías 10:21; y Jeremías 23:1-2)

Cuando buscamos la expresión el buen pastor en hebreo nos percatamos que proviene de dos vocablo ro’eh-tzon (ro’eh relativo al pastor -tzon  a las ovejas). El primer término está compuesto de la raíz RA: compañerismo, afecto. Este mismo vocablo está utilizado para “tu prójimo” (re’acha).

Esto significa, que Jesús es el buen pastor por ama profundamente a sus ovejas. La figura de Jesús retratada en esta parábola es el amor de un Padre por sus ovejas. Esto responde a la profecía de Isaías en 40:11, quien describe a Jesús como el Pastor que cargará a sus ovejas en sus brazos. Para los conocedores del pastoreo, saben que la relación entre el pastor y sus vejas es precisamente la de una familia.

Enemigos de las ovejas

Jesús en la parábola del buen Pastor relata que hay enemigos de las ovejas (Ezequiel 34:2-4). Al leer este pasaje bíblico nos lleva a identificar  tres tipos de enemigos (ladrones y salteadores, el asalariado y el lobo). Cuando la oveja se extravía, se topa con estos enemigos que desean devorar a su presa. La Palabra de Dios nos advierte claramente, de quiénes se tratan estos enemigos.

Por ejemplo, los predicadores de las falsas doctrinas de la prosperidad son los ladrones. Pues, predican sin importarles el destino de las ovejas. El asalariado, aquel que está por dinero infiltrado en las iglesias y Satanás y sus demonios. A continuación aprenderemos de cada uno de ellos:

Juan 10:8-13

Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas.

Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.

10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

11 Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.

12 Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve al lobo que viene, y deja las ovejas, y huye, y el lobo las arrebata, y esparce las ovejas.

13 Así que, el asalariado, huye, porque es asalariado, y no tiene cuidado de las ovejas.

El redil

El redil es un espacio cercado donde se guardan las ovejas al atardecer. Por la mañana los pastores regresan y las sacar a pasear. El Señor aclara que de ese redil, Israel habían una ovejas que eran de Él y otras que no. Por lo tanto, Él las conoce por su nombre. Asimismo, hace alusión a otras ovejas, referido a los gentiles, quienes escucharían de Jesús y su sacrificio en la cruz y creerían que Él vino a redimirnos del pecado  (Efesios 2:11:22; Génesis 12:1-3; Isaías 42: 6; 49:6)

De esta manera Jesús anuncia la conversión de los gentiles y por lo tanto el pacto que hizo con Abraham alcanzaría a todas las naciones de la Tierra. Asimismo, anuncia cómo se derribaría la pared que separaba a judíos y gentiles conformando un solo pueblo para Dios.

El cuidado de las otras 99 ovejas

En la parábola de la oveja perdida el Señor nos instruye que nuestro Padre Celestial nos ama tanto a los perdidos como a todos aquello que permanecen junto a Él. En el relato hechos por Lucas se le ha criticado porque mencionan que las 99 ovejas quedaron desamparadas en el desierto o la montaña bien sea el caso, mientras que el pastor buscaba a la perdida.

Definitivamente, no era así, todo aquel que sea un buen pastor y por demás, experimentado en aquella época, tomaba sus respectivas previsiones. Tenía corrales de campo, bien sea en la montaña o el desierto, donde resguardaba a sus ovejas precisamente para casos como éste.

Ahora bien, esos corrales eran hechos con materiales que el lugar les ofrecía y eran fabricados en el momento justo, no lo hacían antes ni después. Si bien es cierto que en los Evangelios de Lucas y Mateo no se registraron estos actos, fue porque no eran necesarios.

Es importante destacar, que si ese pastor llegó a tener 100 cabezas ovejas es porque tomaba las previsiones correspondientes siempre. Demostraba que era un buen pastor ya que velaba por sus ingresos financieros, en este caso las ovejas eran su sustento.

De allí que este pastor aunque sin estudios, según la tradición, no iría a una búsqueda de una oveja a lo loco, y descuidaría así 99 ingresos financieros a la suerte del campo. Este pastor no era tonto ni despilfarrador; de haberlo sido jamás habría tenido 100 ovejas.

La Parábola de la oveja pérdida, deja una gran enseñanza sobre el gran amor que Jesús Nuestro Señor nos tiene. Él siempre está dispuesto a ir a nuestro encuentro, de ningún modo nos deja solos, es un Padre amigo y cercano que tiene la disposición a dejarlo todo para ir a buscarnos como un gran acompañante de camino.

Jesús a través de la Parábola la Oveja Pérdida, nos hace estar constantemente atentos a ayudar al más necesitado y sobre todo a perdonar.

Vigencia de la parábola

Definitivamente hoy en día, la parábola de la oveja perdida está vigente. Se puede decir que también sirve de gran aprendizaje para los fieles cristianos y para el resto de las personas. El corazón de Jesús y el del Padre son grandemente misericordiosos. Para ellos incluso lo último de nosotros es sumamente importante.

Tanto es así, que cuando uno de nosotros se pierde intentamos agarrar malas prácticas o nos desviamos, se ocupan de nosotros de tal manera como si fuésemos hijos únicos. Porque, ciertamente, cada uno de nosotros es único para ellos. Se ocupan, sin impedirnos que hagamos uso de nuestro libre albedrío, si pretendemos permanecer en esos malos hábitos o desvíos o incluso hacerlos progresar podemos hacerlo.

Cuando cualquiera de nosotros se arrepiente y decide volver a casa tras haberse perdido, ocurre como en esta parábola, en la que el pastor se carga la oveja sobre los hombros, vuelve contento a su casa y lo celebra con sus amigos.

Podemos decir que en nuestro caso es lo mismo, lejos de aplicarnos castigos y reproches, nos encontramos es con un perdón incondicional, un gran abrazo y una fiesta en el Cielo en nuestro honor.

Porque el haber recuperado lo que estaba extraviado es una conmemoración lo que merece. Esto no significa que por saber que Dios nos ama y nos perdona tenemos la libertad de pecar. Pensar así significa que no estamos arrepentido. Verdaderamente de lo que se trata es de disciplinar nuestra carne y luchar por someterla.

Este relato resulta enormemente alentador para todos aquellos que, lejos de sentirse justos, más bien nos sentimos cargados de fallos y sabedores. Ya tropezamos una y mil veces con las mismas piedras: otra vez con el consumo, otra vez con la desatención a los demás, en definitiva, con ese egocentrismo de primero yo, luego yo, y después yo que tan difícil es quitarnos de encima.

El tener la certeza de que podemos pedir perdón sabiendo que vamos a ser recibidos con los brazos abiertos, sin reproches y sin rencores es un auténtico privilegio. En correspondencia con quienes nos insultan y luego se acercan arrepentidos, el proceder nuestro debería ser equivalente al de Jesús y el Padre, es decir, dadivoso, sensible y misericordioso y estrechamente con cualquiera que necesite de esa misericordia.

El comportamiento de los hombres que tienen aquí en la tierra está bien lejos de esa grandeza. Por más que las personas vuelvan arrepentidos lo que pretendemos es que paguen por lo que hicieron. Nuestro corazón es muchas veces duro como una piedra.

Si hubiese abundado la indulgencia entre quienes habitaban la tierra hace 21 siglos y entre quienes vivimos en la tierra a día de hoy no hubiera sido necesario que Jesús se hiciese hombre y viniese al mundo para enseñarnos que es el amor lo único que da sentido a la vida.

Resumen de la parábola

El título “la parábola de la oveja perdida” fue dado por los copistas de aquella época se encargaron de poner comas, puntos, y hacer separación de párrafos de las Santa Escrituras. Pero el tema principal radica  acerca de la alegría de  Nuestro Padre Celestial cuando uno de sus hijos vuelve a tener comunión con Él.

Ahora bien, sería  inapropiado  tomar esta parábola para castigar a líderes espirituales que no salen a buscar a sus ovejas perdidas (porque ese no es la idea principal de este relato  bíblico). Además,  sería incorrecto agarrarse  de esta parábola para probar que  cada vez más nos distanciamos de nuestro Dios,  porque al final estamos conscientes que Él nos perdonará al encontrarnos. Sin embargo existen fieles que les gusta salirse del mundo congregacional, para  luego desde “el mundo” hacer reclamos a sus pastores que no fueron a buscarlos,  este mensaje no es para ustedes.

Si bien es cierto que Dios es toda misericordia, perdón, igual sigue siendo muy firme. Evidentemente su paciencia es súper grande pero también tiene un límite. Límite que se ha impuesto por amor a nosotros. Pues bien, demos gracias a Nuestro Padre Celestial  de la vida que se alegra cuando una persona extraviada vuelve al carril, que no es más que  a la vida que Él soñó para todos.

Origen

El origen de la parábola de la oveja perdida aun no está definido, existen diversidad de criterios sobre cuál de las dos versiones se aproxima a la versión inicial.

Diferentes biblistas reconocidos tales como: Rudolf Bultmann y Joseph A. Fitzmyer, indicaron que la versión mateana se acerca más a la original. Por el contrario, Joachim Jeremías y Josef Schmid manifestaron que el texto reseñado en el Evangelio de Lucas, se acerca más al relato original de Jesús.

Por otro lado, se encuentra la opinión del biblista Claude Montefiore quien comentó: la historia original de la parábola podría conservarse de manera compartida: algunos puntos en el Evangelio de Lucas y otros en el de Mateo pudiesen resguardar el material original de manera precisa.

Audiencia de la parábola en Lucas 

Tenemos que en el Evangelio de Lucas, la la parábola de la oveja perdida está dirigida a los enemigos y críticos de Jesús. Estos, rabinos fariseos, establecían un principio de no relacionarse con las personas consideradas como pecadoras por su condición u oficio: «El hombre no debe relacionarse con el impío ni para enseñarle la Ley».

En ese sentido, Nuestro Señor hace la parábola de la oveja perdida para darles a los escribas y fariseos una lección ante las murmuraciones indignas y que siempre cuestionaban la conducta de Jesús, por recibir a los pecadores y sentarlos en su mesa.

Por el contrario, podemos evidenciar que en el Evangelio de Mateo la parábola de la oveja perdida nos presenta un destino distinto, puesto que Jesús no la enfoca a los fariseos contrarios a él, sino a sus propios discípulos. Cabe destacar, para aquel entonces «los discípulos» significaban los jefes de la comunidad cristiana.

Definitivamente, ambas narraciones tienen un punto a destacar en común, ninguno de los dos hace referencia explícita al término «buen pastor» ó «pastor».

Por otra parte, existen características con diferencias bien marcadas en los dos enfoques de la parábola. Se observa que en Mateo, el pastor deja a sus ovejas en la montaña, distintamente de Lucas quien lo hace en el desierto. En la versión del Evangelio de Lucas muestra al dueño transportando a la oveja perdida en sus hombros. En el evangelio de Mateo no hay reseña alguna de ese punto.

¿Dónde más se encuentra esta parábola?

Mateo 18, 12-14
12 ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado?
13 Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquélla, que por las noventa y nueve que no se descarriaron.
14 Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.

Es importante destacar, que esta parábola está contenida en papiros y códices muy antiguos. Entre los papiros del Nuevo Testamento el más antiguo es el Papiro 75 (datado de 175-225), y aquí podemos ver la versión lucana de esta historia.

Inclusive, ambas versiones, la que reseña Mateo y Lucas respectivamente están contenidas en los cuatro grandes códices unciales de la Biblia en griego.

Dos versiones de la parábola

Estas dos versiones se complementan y así permiten a los lectores tener una vista más amplia de lo sucedido. En realidad no fue que Mateo y Lucas escucharon un relato diferente, más bien cada uno tuvo su propia interpretación de los hechos, como suele sucedes a los seres humanos.

Según los especialistas en la Biblia la narración de la Parábola en Mateo es la primera versión en ser escrita. Luego de algunos años el historiador Lucas se tomo su tiempo para escribir su propio historia, incluyendo ciertos elementos que no se plasmaron en la parábola de Mateo.

El pastor y las ovejas en tiempos de Jesús

En el tiempo de Jesús de Nazaret se tenía en mal concepto a los pastores. Se los presentaba en muchas listas de trabajos que se consideraban despreciables. A tal punto, que no resulta conveniente para un padre enseñar a los hijos por ser “oficios de ladrones”.

En los escritos de la literatura rabínica de maneras diversas contenía opiniones muy desfavorables sobre quienes desempeñaban ese oficio. Sin embargo, a lo largo de las Santas Escrituras se presentaba a David, a Moisés y hasta el propio Yahvé como pastores. De hecho, se igualaba a los pastores con los publicanos y recaudadores de impuestos. Se decía:

“A los pastores, a los recaudadores de impuestos y a los publicanos les es difícil la penitencia”,

En el Evangelio de Lucas como ya se ha mencionado anteriormente, Jesús se presenta fuertemente criticado por los escribas y fariseos por la razón de acoger a los publicanos. En respuesta a esa dura crítica, emite una parábola en la que el intérprete misericordioso es un pastor, figura duramente menospreciada.

Por tal motivo, se haya llamado a este a este grupo «Evangelio de los marginados», ya que principalmente su objetivo es demostrar lo cercano que se encuentra de Dios y por supuesto su gran misericordia para quienes existen fatigados por el rechazo de las demás personas.

Jesús el Buen Pastor

Así como el Señor nos ilustra que el buen pastor va delante de sus ovejas, nos está anunciado que Él protege a su rebaño. Todo peligro será enfrentado por el poder de Dios. Además no hay tentación que el Señor no haya enfrentado, por lo tanto Él sabe de qué trata por lo que como creyente debemos pasar.

Asimismo, el Señor nos dice que las ovejas conocen su voz. Para conocerlo hay que tener comunión con el Pastor. Esto exige una vida disciplinada en el Señor. Orar y leer la Palabra de Dios a diario. No se puede conocer a alguien si uno no se le acerca.

Al reconocer la voz del Espíritu Santo, significa que no escucharemos falsas doctrinas y no haremos nada que esté fuera de la voluntad de Dios.

Por otra parte, Jesús dice que conoce a cada una de sus ovejas por su nombre. Esto significa que conoce cuántos cabellos tenemos, cuáles son nuestros pensamientos, qué hacemos. Conoce nuestro levantar y nuestro acostar (Salmos 139:1-6)

Muchos equivocadamente piensan que Jesús fue vencido. Pues, al contrario, Él sabía que dentro de su ministerio el propósito era cumplir la misión de entregarse por amor para redimir a la humanidad de la muerte y al pecado.

Jesús reitera en esta parábola cuatro veces que Él daría la vida por las ovejas (Juan 10: 11, 15,17 y 18) Asimismo, existen otros pasajes bíblicos que dan fe que Jesús sabía que moriría por nosotros (Juan 15:13: 18:8)

En conclusión Jesús es el Mesías que vino a entregar su vida por ti y por mí. Si este mensaje tocó tu corazón has la confesión de fe. Para ello te recomiendo que leas Romanos 10:9-10.

Las parábolas

Las parábolas representaban para aquella época una forma cultural muy común de comunicarse. A diferencia de Jesús los líderes religiosos recurrían a un lenguaje académico se citaban entre ellos. Mientras que el Señor lo hacía en forma de contar historias, ya familiar para aquel momento. Logrando así comunicar verdades muy profundas y espirituales que le permitían conectarse con su público de una manera muy particular y los líderes religiosos no lo podían hacer.

El propósito de las parábolas

Jesús usaba las parábolas como un medio para mostrar verdades intensas, profundas y divinas, pero, su principal propósito era espiritual, ya que tenía la capacidad de mostrar información a las personas que determinadas a escuchar.

A través de estas historias las personas podían recordar fácilmente los personajes y los simbolismos que presentaban gran significado.

Entonces, una parábola representa una bendición para todos aquellos que tienen oídos dispuestos para oír, sin embargo, para los que tienen los oídos y el corazón obtuso puede significar una declaración de juicio.

Características de las parábolas

Para continuar con el desarrollo de tema es importante mencionar las características:

  • Siempre se refieren a la acción y no al campo de las ideas, se infiere a que las parábolas se hicieron para que las personas se motivaran a actuar más que a pensar.
  • Estaban dirigidas a personas que no concordaban con Jesús y representaba una forma de diálogo principalmente evita el desafío directo. Era un recurso que podía usarse no solo a nivel pedagógico sino también relacional. Se decían verdades incómodas pero “masticables”.
  • Eran extremadamente persuasivas ya que su fundamento se basaba en experiencias de fácil conocimientos para todos, eran accesibles y muy confrontativas.
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