Logística integral ¡Conoce sus grandes ventajas!

Comparte este artículo

La logística integral es un sistema organizativo flexible y global que puede marcar la diferencia para la competitividad de su empresa en los tiempos modernos. Exploremos juntos sus características.

logística-integral-1
En el modelo de logística integral, una organización se despoja de todo lo prescindible para dinamizar las conexiones entre lo útil.

¿Qué es la logística integral?

La logística integral puede definirse como un sistema para entender y organizar la cadena de suministro de una empresa en una manera global y coordinada con respecto a todos los departamentos involucrados. Esto puede entenderse en marcado contraste con el comportamiento tradicional de una compañía, mucho más sectorializado, sin demasiada conexión entre los componentes del hilo.

Este tipo de logística flexible es hija de su tiempo. Hablamos de un momento en la historia en el cual usuarios de lugares muy diversos pueden comprar un par de artículos, de distinto tamaño y empaque, con un clic y esperar impacientemente el envío durante menos de 24 horas, listo para presentar reclamo.

En un mundo en el que todo, inclusive el mercado, parece haberse acelerado sin ninguna perspectiva de freno, es inevitable pensar en una optimización radical de los procesos para mantenerse a flote, un verdadero cambio de paradigma con la agilidad, flexibilidad y abaratamiento de costos en su centro esencial.

Ventajas de una logística integral

La nueva coordinación que plantea este tipo de logística, minimalista, horizontal y ligera, conlleva ciertas ventajas para la empresa que la aplique. En primer lugar, la competitividad dentro del mundo empresarial se ve realzada, pues la organización estará mejor dispuesta para atender las particularidades de la demanda, revolucionada por la nueva tecnología de ventas.

Otras empresas se quedarán atrás por no haber sabido desprenderse de conceptos de trabajo que le eran caros, pero que la situación ha acabado convirtiendo en lastre.

En segundo lugar, los costos se reducen inevitablemente en una cruzada de optimización. De pronto los directivos descubren, como suele ocurrir en momentos de crisis, cuantas cosas eran irrelevantes en el proceso total de suministro y logran milagrosamente un mayor rendimiento invirtiendo mucho menos en el costo logístico.

En tercer lugar, una flexibilidad empresarial completa queda garantizada. Afinada la coordinación entre sectores, la compañía puede pararse mucho más firme en las arenas movedizas en las que se ha convertido el entorno de venta y suministros, con una perspectiva más pragmática y adaptativa.

De esto se colige la cuarta ventaja, que tiene que ver con la eficiencia de un nuevo inventario bien gestionado, liberado de masificaciones enclaustradas ya en desuso y de datos sectorializados. Haciendo la información común entre departamentos, es mucho más sencillo armar un inventario más pequeño y funcional, para atender una demanda de infinita variabilidad y vertiginosa rapidez.

Hablando de rapidez, allí tenemos nuestra última gran ventaja. Evidentemente, si se eliminan trabas innecesarias desde el proceso de producción hasta la organización de inventario, la organización toda termina exudando agilidad. De esta manera, se pueden atender necesidades específicas de los compradores e imprevistos dañinos con muchísima más velocidad.

En el siguiente y muy completo vídeo, se nos explica desde las definiciones de logística e integridad el concepto que nos ocupa. Invitamos a verlo.

Implementación de nuestra logística integral

Una logística integral debe preocuparse en sus primeros estadios de hacer subir a bordo a todos los trabajadores de cada departamento. Hacerles entender el nuevo sistema y hacerlos conscientes de su labor dentro del mismo. Recuerda que se trata de un sistema más horizontal, en el cual cada uno de ellos debe tener la capacidad de evaluar el ritmo y eficacia de los nuevos procesos.

Ahora, paso a paso, se debe repasar toda la estructura de la empresa para hacer una valoración general de su funcionamiento y ver qué se debe corregir. Un buen inicio sería adentrándose en la comunicación entre departamentos.  ¿Qué tan fluido, regular y productivo es el intercambio entre distintos sectores de la misma compañía? Si la respuesta es “poco” en los tres ítems, el enlace entre departamentos deberá ser revisado a fondo.

Podría continuarse enseguida con una valoración sobre el estado del almacén. Sería necesario observar la utilización actual del espacio y la disposición de la mercancía con su empaquetado para evaluar qué tan funcional es su estado con respecto a la cadena de suministro que quiere implementarse. Un almacén ordenado con rigor colaborará en mucho con el movimiento ágil del comercio moderno, acabará con retrasos cruciales y hará evidente la presencia de cada producto solicitado, facilitando su movilización.

Hablando del producto en sí, este también deberá ser examinado a la luz de los nuevos requerimientos de calidad que la nueva logística busca instaurar. La compañía se preguntará si no existirá un malgasto de recursos en la producción que luego no se ve justificada por un resultado de altura. Si la respuesta es afirmativa, se intentará encontrar una manera de optimizar también el proceso de creación del producto, el centro de su actividad comercial.

Si hablamos de actividad comercial, es hora de que evaluemos también el transporte y distribución de productos en la compañía, desde sus métodos hasta el tiempo invertido en cada entrega. Una red de distribución lenta y azarosa no genera un buen signo para la mirada de clientes nuevos. En cambio, exhibir presteza y agilidad en la manera de lidiar con el producto garantiza nuevas ventas.

Y hablando de ventas, también nos corresponderá, en nuestro nuevo transitar por la logística integral, considerar nuestra manera de lidiar con la demanda constante. La estrategia tradicional de esperar por la solicitud del cliente para movilizar toda la maquinaria de distribución puede estar obsoleta.

En el mundo contemporáneo quizá sea más productivo analizar de antemano el comportamiento del cliente como consumidor y saltar adelante, teniendo listo todo el sistema para su señal. Así se garantiza la velocidad de entrega y la satisfacción del cliente, que se siente leído adecuadamente por su proveedor de confianza.

De igual manera, sería sensato evaluar periódicamente si ha empezado a existir una disparidad importante entre nuestra producción y la demanda del mercado. De esta forma podrían recortarse producciones que ya no encuentran su público, gastos que no están aportando nada al ingreso general, para poder redirigir esos recursos hacia caminos que en la actualidad sean más fructíferos.

Expuesta en gran medida todos los sectores sobre los que actuará nuestra implementación de la nueva logística integral, es momento de describir  los cuatro niveles de integración a considerar en el sistema.

Integración funcional

Bajo un régimen de integración funcional, el individualismo y sectorialización de los procesos queda definitivamente atrás como algo del pasado. La coordinación total entre todos los departamentos es el norte que se busca. En ese sentido, veremos que se organizan una serie de nexos de dependencia entre uno y otro.

Por ejemplo, la fabricación el producto está determinada por la estrategia de ventas planteada por el departamento de marketing, que ha evaluado ya el mercado y el volumen de mercancía que podría venderse en él en un momento dado. Pero este departamento de marketing también se encuentra determinado por las políticas de producción dictadas desde otro departamento, según los objetivos empresariales a cumplir para ese año determinado.

Así, por redes de mutuo sostén e impulso, se va unificando el trabajo colectivo, evitando enredos individualistas y conflictos de alto nivel.

logística-integral-2
Gran parte del modelo de logística integral se sustenta sobre la revisión cuidadosa de estructuras, almacenes, depósitos, maneras de comunicar y rutas que dábamos por sentado por años sin cuestionar.

Integración estratégica

Hablando de objetivos empresariales, la segunda integración ineludible es la integración estratégica. Simplemente, que todos sepamos para qué estamos aquí, cuál es el objetivo superior de nuestra causa logística. ¿Qué es aquello que nos diferencia de la competencia? ¿Qué valor es el que supera a todos los valores y hacia el cual nos inclinamos todos para trabajar cada día?

Cada empresa tiene su valor de más peso, sea este la velocidad de servicio, la diversidad de su entrega, la vastedad de su dominio o el nivel de su calidad. Aunque sea un cliché, los trabajadores en pleno de la empresa deben elegir su bandera y marchar juntos con ella.

Integración empresarial

Cuando decimos juntos, es realmente juntos. Aquí está la integración empresarial para exigírnoslo. Esta se basa en asegurarnos de que nuestro proceso de planificación incluya a cada una de las figuras que sostiene aunque sea un pequeño eslabón de la cadena de suministro. De esta manera tendremos conocimiento profundo sobre todas las variables del proceso de marketing, desde la evaluación del nivel de demanda hasta el lapso y puntualidad de las entregas.

Integración espacial

Este nivel de integración se basa sencillamente en saber dónde está cada quién. La ubicación geográfica de clientes, proveedores y socios puede determinar nuestra propia ubicación como directivos, para poder desarrollar la logística parados desde un punto de cruce entre todas estas figuras fundamentales para la compañía.

Objetivos de la logística integral

Hasta ahora hemos hablado bastante sobre las ventajas de la logística integral, de su implementación y de sus niveles de integración. Ahora corresponde, aunque se redunde sobre algunas cosas, de sus objetivos.

Incrementar la calidad

La logística consistirá en escrutar con lupa todas las etapas de la fabricación del producto, desde el mismo diseño hasta el empaquetado, buscando la mayor perfección posible. Las marcas se construyen o se refuerzan a partir de esa atención minuciosa sobre la excelencia. Es algo que no puede olvidarse.

Desarrollar una reacción rápida

La reacción rápida debe entenderse en términos empresariales según dos vertientes: por un lado el descarte despiadadamente pragmático y veloz  de todo lo que sobre en el sistema de producción y por otro la reacción atenta de mayordomo al input de algún cliente, que quiera manifestar alguna duda o manifestar algún requerimiento específico.

En una empresa de pobre logística, seguramente los comentarios del cliente se perderían en una nube de confusión comunicativa, sin pasar del primer departamento al siguiente. Cuando finalmente el cliente reaccione exasperado eligiendo otras alternativas, tampoco habría capacidad de respuesta rápida.

Es por ello que insistimos tanto con la interconexión entre factores y sectores empresariales. Una empresa debe ser un organismo vivo, que levanta la oreja al serle jalada la cola. Cada parte de su cuerpo forma parte de un todo sensible, que se protege a sí mismo y avanza con grandeza.

Disminuir inventario

No se trata de sacar del todo al inventario, no es una logística tan radical y absurda. Se trata de conservar esta importante instancia de depósito dentro de la cadena de producción, pero podándola de objetos que generan gastos sin dar a su vez ningún fruto. Una vez liberado de ese lastre, el inventario cumplirá su función de muestra de recursos con mayor eficacia.

Reducir costos

La logística integral es particularmente apreciada por muchas compañías precisamente por este punto. Pero la disminución de costos no es más que la consecuencia natural de todo el proceso de optimización de trabajos y comunicaciones, que hacen más eficaz la producción y reducen la inversión antes necesaria.

Tecnologías de respaldo para la logística integral

Sería imposible acometer un reestructuración determinante dentro de nuestra organización sin incorporar algunos software de ayuda, denominadas en este caso como herramientas de management. Estas herramientas acumulan los datos necesarios para aportar tanto sobre la documentación de las mercancías como sobre formatos de los distintos proyectos comunes. Entre estas existen distintos tipos, descritos a continuación.

Herramientas de identificación

Las herramientas de identificación son aquellas creadas con el propósito de reconocer automáticamente cada producto por medio del simple paso de la etiqueta a través de un lector óptico o bien mediante la identificación del producto por radiofrecuencia (RFID). Esto simplifica enormemente el proceso de inventario y de revisión de la cadena de suministros.

Herramientas para el transporte

Las herramientas para el transporte se ocupan de automatizar gran parte del proceso de traslado y distribución, planificando cuáles son las mejores rutas que nuestros camiones o barcos tomarán para facilitar su recorrido y regreso. Incluso el tema del tipo de combustible es cubierto por estas herramientas, prefiriendo los combustibles alternativos en un ejemplo de la llamada logística verde, de sensibilidad medioambiental.

Si nos permitimos el comentario al margen como complemento, la Green Logistic es un interesantísimo esfuerzo para aunar economía masiva con activismo ecológico, planteándose que es perentorio disminuir el impacto ambiental de las industrias del marketing para seguir haciendo el negocio de todos sostenible. El transporte verde aquí descrito es un buen ejemplo de lo que quiere alcanzar este modelo.

Herramientas de administración

Las herramientas de administración, por su parte, son softwares de organización de proyectos, como PPM, que llevan a los miembros de la empresa de la estrategia abstracta hasta la concreción paulatina. Son desarrolladores de nuestra propia eficacia en el servicio al cliente, comunicaciones y planteamientos internos, al tiempo que son muy útiles desechando lo accesorio.

Habiendo visto todo lo relacionado con la logística integral de empresas, podemos ir desembocando en una conclusión donde resumiremos, para no dejar abotargado al lector, las actitudes básicas que han quedado implícitas en este modelo de agilidad organizativa.

Primero, hemos aprendido que la perspectiva global es la mirada que lleva al empresario a la cima, pero no en soledad, sino acompañado del equipo inmenso que compartió sus objetivos, ética laboral y aspiraciones. Procuremos no regresar a miradas encerradas dentro de nuestro pequeño sector, inhábiles a la hora de intentar configurar una red de sentido común. El proyecto colectivo es el que perdura.

Segundo, mantengamos un aire de mayordomo inglés con respecto al cliente, un mayordomo sereno pero de reacción rápida, que siempre se anticipe a los deseos de su contratante y también a los inconvenientes que puedan surgirle en el camino de satisfacer comercialmente esos deseos.

Tercero, conservemos relaciones inmejorables con proveedores y clientes, los dos polos opuestos de tu cadena de suministro, la apertura y cierre del turbulento medio. Con una conversación constante entre proveedor y cliente acerca de sus variables necesidades sabremos cuán efectivos hemos sido o cuántas fallas de suministro podemos corregir. Sin una mano tendida a cada uno de esos polos, no llegaremos a ningún fin empresarial.

Cuarto, asegurémonos de que todos los involucrados en la cadena de suministro se comunican eficientemente entre sí y son fácilmente contactables en todo momento. No permitamos malentendidos, extravíos u opacidades que puedan disminuir nuestra bien construida logística integral.

Si te ha interesado este artículo sobre cada detalle del modelo de logística integral, quizá te resulte curioso este otro artículo de nuestra web dedicado a la función de la cadena de suministro de una empresa. Probablemente sirva para expandir lo aquí expresado y enlazar diferencias entre un modelo tradicional y el otro más contemporáneo. ¡Sigue el link!

logística-integral-3

(Visited 13 times, 1 visits today)

Deja un comentario